Blog Sage Experience

  • Información útil para ayudarte en la gestión de tu negocio, ya seas emprendedor, autónomo, asesor, pequeño o mediano empresario. 
Ir al Blog Sage Experience

Hablemos de la jornada intensiva



Dícese del tiempo que un trabajador dedica a realizar el trabajo para el cuál ha sido contratado. Nos referimos, evidentemente, a la jornada de trabajo durante la que se contabiliza el número de horas que el empleado ha de desempeñar para llevar a cabo su actividad laboral dentro de un período de tiempo concreto (horas, días, semanas o años). Dentro de los tipos de jornadas se pueden distinguir entre dos tipos, las ordinarias y las especiales.

La jornada ordinaria es la que afecta a todos los trabajadores por cuenta ajena (excepto a aquellos cuya relación laboral se regula por normas legales específicas, por ejemplo, los funcionarios públicos). La duración de cualquier jornada es pactada en los convenios colectivos o en los contratos de trabajo, y no podrá tener una duración mayor de 40 horas semanales. Además, diariamente no podrá superar las 9 horas, excepto que por convenio o contrato se establezca otra distribución del tiempo, pero siempre respetando el descanso mínimo entre jornadas.

Por otro lado, las jornadas especiales son algunas que tienen, por ejemplo, horario continuado, se realiza un trabajo a turnos, se amplía la jornada para casos como empleados de fincas urbanas con plena dedicación, o se reduce la jornada por cuidado de un menor o mayor. Aquí también se pueden incluir las horas extraordinarias que un trabajador puede hacer, que pueden ser de dos tipos: las voluntarias, trabajadas sin que se hayan acordado en convenio colectivo o en contrato, y las obligatorias, que sí han sido pactadas.

Pero, ¿en qué país del mundo se trabaja más horas, muchas de ellas extras? ¿En qué lugar nos situamos los españoles? Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los países más prósperos trabajan de media menos horas que el resto. Y, España, se sitúa a la cabeza de Europa, muy por encima de países vecinos como Francia. Pero trabajar más horas o pasar más tiempo en la oficina “calentando la silla” no es sinónimo de una mayor productividad. Una productividad de los empleados que es clave para saber si una empresa es rentable o no, y que muchas empresas no tienen en cuenta a la hora de medir o incentivar.

Y si de productividad hablamos, instaurar la jornada intensiva en verano traerá a los trabajadores (y sobre todo a los empleados) muchos beneficios. Reducir el absentismo, mejorar la conciliación laboral, aumentar la seguridad en el trabajo disminuyendo los accidentes laborales, reducción de costes innecesarios, o atraer y retener talento son solo algunos de ellos. Pero, ¿por qué tener solo este tipo de jornada en verano? La mayoría de las empresas del Ibex tienen horarios flexibles en sus jornadas laborales. Por ejemplo, en Endesa, los empleados pueden entrar en la oficina entre las 7:30 y las 9:00, y salir a partir de las 17.30, teniendo siempre en cuenta la hora de entrada. Otras grandes empresas han decidido crear bancos de tiempo en los que comprar vacaciones, valorando los días según su salario, como es el caso de Santander.

Pero, ¿y las pymes?

Pongámonos en situación: un lunes de agosto, casi 40 grados, las 18:00 y en la oficina… ¿cuál sería tu rendimiento laboral? Según las encuestas de Grasshopper, no llegaría ni al 25%. Ante esto, el mejor remedio para las pymes es unirse también a la jornada de verano para:


  • Conciliar la vida profesional con la vida personal o familiar, con todas las horas de luz del verano, las vacaciones de los niños…es una época del año para obtener una carga de energía positiva con la que vivir el resto del año
  • Aumentar la productividad, el comprimir los horarios de trabajo para desarrollar las mismas tareas, no es un mal ejercicio de organización
  • Ahorrar costes, si los trabajadores pasan menos tiempo en la oficina, se hará menos gasto de luz, aire acondicionado, aparatos eléctricos…
  • Reducir el presentismo, el “calentar la silla” pasará a la historia ya que los trabajadores estarán más frescos y motivados, invirtiendo mejor su tiempo en la oficina
  • Mejor formación del personal, cuando la operativa de ciertas empresas no permite aplicar la jornada intensiva al 100% pero el volumen de trabajo disminuye, quizá es el momento ideal para ofrecer formación a los empleados

En resumen, a nivel de productividad lo importante no es el número de horas sino el cómo se aprovechan. La jornada intensiva puede aportar muchas ventajas para los empleados y, por consiguiente, para tu negocio.

Con las soluciones cloud computing podrás resolver cualquier imprevisto estés donde estés. Sin la obligación de tener que volver a la oficina, interrumpiendo tu descanso veraniego, podrás trabajar en la nube realizando las gestiones de tu negocio que necesitas en todo momento.

Descubre más en esta infografía. Puedes descargarla en formato PDF y compartirla en tus canales sociales.

 

Infografía

Hablemos de la jornada intensiva en verano

Descarga la infografía en PDF