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Términos empresariales más comunes

Los conceptos más especializados explicados en una terminología sencilla.

Pasivo

Representa las obligaciones actuales de la empresa que se originan como consecuencia de sucesos pasados. Para su extinción, la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro. Dentro del pasivo están incluidas las provisiones. El pasivo se trata, en definitiva, del conjunto de deudas que la empresa posee y que quedan recogidas en el balance de situación.

Para reconocer contablemente en el balance un pasivo, éste ha de reunir unas condiciones. Así, se podrá reconocer cuando sea probable que a su vencimiento, y para liquidar la obligación, deban entregarse recursos que produzcan beneficios o rendimientos económicos futuros. Además, estos recursos han de poder ser valorados con un adecuado grado de fiabilidad. El reconocimiento contable de un pasivo implica, al mismo tiempo el reconocimiento de un activo, la disminución de otro pasivo o el reconocimiento de un gasto.

Como ejemplos de pasivo se pueden citar los préstamos de entidades financieras, las obligaciones de pago a proveedores (documentado en una factura o en una letra de cambio), el capital aportado por los socios...

Se puede clasificar a los pasivos en dos tipos: pasivo no corriente, fijo o inmovilizado y pasivo corriente o circulante. Se diferencian, fundamentalmente, en la fecha de vencimiento de la deuda.

Pasivo no corriente. Se trata de aquellos elementos patrimoniales que representan deudas con terceros con vencimiento a largo plazo, superior a 12 meses. Se caracteriza, aparte de por el vencimiento a largo plazo, por tener un coste financiero para la empresa y porque debería destinarse a financiar el activo no corriente de la empresa. A su vez, los elementos que constituyen el pasivo no corriente se pueden subdividir atendiendo a su naturaleza en:

  • Provisiones a largo plazo. Obligaciones a largo plazo especificadas en cuanto a su naturaleza pero que son indeterminadas en cuanto a su cuantía o fecha en la que se producirán.
  • Deudas a largo plazo. Deudas con terceros con vencimiento a largo plazo, que no tienen la consideración de partes vinculadas.
  • Deudas con empresas del grupo y asociadas a largo plazo. Deudas con terceros con vencimiento a largo plazo, que tienen la consideración de partes vinculadas.
  • Pasivos por impuesto diferido. Diferencias que darán lugar a mayores cantidades a pagar o menores cantidades a devolver en ejercicios futuros, por impuesto sobre sociedades.
  • Periodificaciones a largo plazo. Anticipos recibidos por ventas o prestación de servicios a largo plazo.


Pasivo corriente. Incluye los pasivos vinculados al ciclo normal de explotación, es decir deudas con vencimiento menor a 12 meses. Se caracterizan, aparte de por su vencimiento a corto plazo, porque también tienen un coste financiero para la empresa y deberían destinarse a financiar el activo corriente de la empresa. A su vez, se pueden subdividir atendiendo a su naturaleza en:

  • Pasivos vinculados con activos no corrientes mantenidos para la venta.
  • Provisiones a corto plazo. Obligaciones a corto plazo, especificadas en cuanto a su naturaleza pero son indeterminadas en cuanto a su cuantía o fecha en la que se producirán.
  • Deudas a corto plazo. Deudas con terceros con vencimiento a corto plazo, que no tienen la consideración de partes vinculadas.
  • Deudas con empresas del grupo y asociadas a corto plazo. Deudas con terceros con vencimiento a corto plazo, que tienen la consideración de partes vinculadas.
  • Acreedores comerciales y otras cuentas a pagar. Deudas con vencimiento a corto plazo que tienen su origen el tráfico habitual de la empresa.
  • Periodificaciones a corto plazo. Ajustes relacionados con el principio de devengo.
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